Así­ en la tierra como en el infierno.

 

Reseña, Así­ en la tierra como en el infierno. La pelí­cula trata acerca de Scarlett, una apasionada arqueóloga tras la pista de la piedra filosofal. Su investigación la guí­a hasta las catacumbas de Parí­s, a donde baja guiada por un grupo de vándalos exploradores…

Película: Así en la tierra como en el infierno

Por: Angélica Gudiño y Juan Carlos Garzón

 

Título: As above, so below (EU, 2014)

Director: John Eric Dowdle

Duración: 93 minutos

 

Así­ en la tierra como en el infierno no es una pelí­cula nueva. Nos explicamos: sí­ es del 2014, pero reitera una fórmula que se ha repetido periódicamente desde que, en 1999, El proyecto de la bruja de Blair introdujo el formato de found-footage (narrativa de videos caseros) en el cine de terror. La fórmula: documentalistas se adentran en un lugar siniestro para investigar las terrorí­ficas leyendas que lo rodean y, tras descubrir que las leyendas son verdaderas, usualmente mueren. En La bruja de Blair fue un bosque; en Grave Encounters, Sanatorium y Greystone Park fue un manicomio abandonado; esta vez, las antiguas catacumbas debajo de Parí­s. No decimos que esto sea un plagio: el cine de terror evoluciona con el tiempo. La pregunta es: ¿valió la pena esta variación sobre el tema?

La pelí­cula es acerca de Scarlett, una apasionada arqueóloga tras la pista de la piedra filosofal. Su investigación la guí­a hasta las catacumbas de Parí­s, a donde baja guiada por un grupo de vándalos exploradores. Las laberí­nticas catacumbas son un gran acierto para el terror: el lugar es escalofriante y Dowdle sabe explotar los recursos de la claustrofobia, la oscuridad y el extraví­o. Conforme los personajes descienden, el lugar funge como refractor de los demonios personales de cada quién (como la habitación de 1408). Este último elemento, Dowdle ya lo habí­a usado en Devil “ en la que, por cierto, vemos tomas aéreas de la ciudad cabeza abajo, anticipando el concepto de Así­ en la tierra. La pelí­cula, pues, narra un descenso literal al infierno (que comienza, irónicamente, en las alturas del campanario de una catedral gótica). Y sí­, sí­ hay referencias a La Divina Comedia.

Las fallas. La pelí­cula avanza muy lento. Tras una inquietante escena inicial en Medio-Oriente (como en El Exorcista o, más recientemente, en Lí­branos del mal), el terror queda en stand-by durante casi cuarenta minutos. Y una vez comenzado, va sin prisa. Tiene sustos efectivos y bien logrados, pero pocos son nuevos; el principal, la desesperanza terrorí­fica del laberinto, ya estaba en La bruja de Blair y en Grave Encounters, y creemos que con mejor resultado. La trama es boba, los personajes odiosí­simos, y muchos momentos visuales rayan en el ridí­culo. Tal vez no valió la pena la variación sobre el tema.

No es pérdida total, vale la pena verla. Los geeks del género verán muchas referencias a otras pelí­culas. Estén pendientes de la réplica de aquella toma de REC en que un bombero cae desde un quinto piso hacia su muerte (Dowdle dirigió, por cierto, la adaptación gringa de REC, Quarentine).

Angélica Gudiño y Juan Carlos Garzón,

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